Escorpio

La materia se transforma, toca la profundidad, conecta con el dolor, la muerte y renace.

Escorpio es el octavo signo del arco zodiacal, él viene después de Libra y está antes de Sagitario. Acá la materia llega a las profundidades de sus emociones, conecta con el dolor, reconoce lo oculto, entiende la muerte, se transforma y renace otra vez. Su nombre lo recibe del latín scorpio, que significa escorpión. En la mitología se le relaciona con el escorpión que la diosa Artemisa envió contra el gigante cazador Orión, que estaba decidido a acabar con la selva. Orión lo pisó y el escorpión le clavo el aguijón y ambos terminaron muertos. Por esa razón, Zeus los puso a ambos en el cielo, uno en frente del otro, para que ya, por fin, no se estuviesen peleando. Pero, a pesar de esto, debido al rencor que ambos se tienen, las constelaciones de Orión y Escorpio, nunca aparecen en el cielo en el mismo momento.

Este es el signo que se relaciona con la capacidad que se tiene para atacar y así poder trascender. Ellos tienen una energía y una fuerza única que los hace casi invencibles y esto se debe a su capacidad de regeneración única, que se puede relacionar incluso con la energía del Ave Fénix. Esto se debe a que, esencialmente tienen el poder de resurgir de las cenizas y empezar algo totalmente nuevo. Ellos viven de forma apasionada e intensa, pero, deben saber manejarlo con un gran grado de madurez porque, de lo contrario pueden dañar las cosas que más codician o aman en su camino. Son personas que llegan a tener compromisos extremos y, son de los que entienden el significado del lema “todo o nada”. Poseen una intensidad profunda a nivel de emociones que los hace únicos y especiales.

Datos Clave

Ellos consiguen mostrar una calma única, indiferentemente de cómo se sienten por dentro, siempre tratarán de transmitir quietud ante el caos. Eso sí, su intensidad puede hacer que se entreguen por completo a cualquier causa social por la que se sientan atraídos. Además, siente un gran interés por aquellas cosas que parezcan profundas o misteriosas, así como por los temas que son tabú para el resto del mundo. Su interés se despierta allí, donde otros se sienten horrorizados. Ellos sienten una gran atracción por el poder en todas sus formas. A veces, pueden tener una creencia sobre ese poder que, radica en el hecho de creer que, manipulando a los demás, lograrán un poder sobre ellos, pero eso solo podría generar estados de dependencia que les pueda aterrorizar y generar mucho miedo y confusión.

Tienen dotes de curación con los que pueden ayudar a otros, como así mismos. Además, son de los que entienden el valor de navegar en lo más profundo de las emociones, de sentir el dolor en su máxima expresión y de reformarlo, para hacerlo un valioso aprendizaje de vida que sirve para guiar a otros. Es la oruga, la crisálida y la mariposa que renace para brillar con mayor intensidad. Por otra parte, encarna muy bien el “Yo transformo”, “Yo deseo” y “Yo profundizo”, esto le permite conectar con los niveles más profundo de su ser, para entender mejor sus procesos y proyectarlos al mundo externo. Al ser el signo de la transformación, es el que tiene la misión de dar claridad a los objetivos y propósitos a través de las experiencias constantes, que servirá para evolucionar. Y, así conseguir su estado más elevado.

Los nativos de este signo valoran iniciar, liderar y alcanzar sus objetivos, aunque a veces no sean tan persistentes como muchos creen. Ellos solo abren el camino para que los demás sigan dándole forma. A veces, llegan a tener una agresividad que puede ser una fuerza conductora, pero, en ocasiones llega a ser un furor ciego que daña, lastima y que se lleva todo por delante. Eso sí, ellos personifican muy bien el sentido del “Yo inicio”, “Yo soy”, “Yo hago”, “Déjame eso a mí”, pero a veces puede cargarse de arrogancia, dominación e impetuosidad. Pero, eso sí, poseen una audacia única que, siempre busca enfocarla en construir una individualidad que le sirva para enfocarse en sí mismo y en sus deseos más personales. Al ser el signo del guerrero, se deja llevar sin tener un plan previo que lo respalde.